Las redes sociales y las nuevas tecnologías en la Ley de Imprenta

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Las redes sociales y las nuevas tecnologías en la Ley de Imprenta
Las redes sociales en la Ley de Imprenta de Bolivia

La Ley de Imprenta fue promulgada hace más de 92 años, es decir, en 1925. Por este motivo sería una ley obsoleta, aunque se encuentre aún vigente en el periodismo nacional. Pero su cobertura podría ampliarse mucho más si se aplicara a las redes sociales y las nuevas tecnologías del país. ¿Cómo? ¿Reformando la Ley de Imprenta? No, sino mediante un reglamento sobre redes sociales, considerándolas como parte de la prensa y del periodismo del siglo XXI.

¿El profesional del periodismo en la Ley de Imprenta y la actual CPE?

En el Art. 1º de la Ley de Imprenta se establece que:Todo hombre tiene el derecho de publicar sus pensamientos por la prensa, sin previa censura, salvo las restricciones establecidas por la presente ley.” Este primer artículo desmerece la profesión del periodista, pues, si “Todo hombre tiene el derecho de publicar sus pensamientos por la prensa…” ¿qué sentido tendría cursar una carrera de periodismo para trabajar en la prensa?

Que toda persona tiene derecho a publicar sus pensamientos por la prensa es un derecho innegable, incluso reconocido constitucionalmente. Pero la prensa de 1925 es muy distinta a la “prensa” de 2017. Las linotipos de antaño distan mucho de las empresas periodísticas y la tecnología digital de hoy. Así mismo, el periodismo de los albores del siglo anterior era una actividad no especializada, muy diferente al actual que se constituye en una rama productiva y especializada del país.

En la “prensa” vigente, las personas que no pertenecen al gremio periodístico pueden publicar sus pensamientos (autores) y los periodistas desempeñar sus labores técnicas y profesionales. Ambos actores acceden a este medio de comunicación, aunque con roles y objetivos distintos. Esta diferencia entre uno y otro se encuentra muy tímidamente en el artículo 2 de la Ley de Imprenta de 1925: las personas como autores y los periodistas: como “autores, directores y editores…” responsables de los delitos de prensa.

Pero, si en la Ley de Imprenta no se menciona a los periodistas más que como autores, editores o directores, en la Constitución Política del Estado ocurre algo peculiar. En el punto III del Art. 106 de la misma se establece que “El Estado garantiza a las trabajadoras y los trabajadores de la prensa, la libertad de expresión, el derecho a la comunicación y a la información” Nótese que se utiliza la expresión las y los trabajadores de la prensa pero no las y los periodistas.

Esta distinción no tendría sentido alguno si en el país no existieran los periodistas agrupados en la Asociación Nacional de Periodistas (ANP) y los trabajadores de la prensa organizados en la Confederación de Trabajadores de la Prensa de Bolivia (CTPB). ¿Por qué reconocer a un sector y a otro no cuando ambos forman parte de la misma actividad profesional? A pesar de que no tiene efectos laborales adversos para los periodistas, sería importante aclarar esta situación constitucional para fortalecer sus derechos y deberes profesionales.

Ahora bien ¿por qué es importante considerar a las personas (*), a los trabajadores de la prensa y a los periodistas como partícipes de la “prensa” actual? Por dos razones principales: la creciente participación de las personas en los medios comunicacionales y el enorme desarrollo tecnológico periodístico. El Internet está cambiando la forma de hacer periodismo y el modo de participación de las personas en la “prensa”. Los blogs y las redes sociales de periodistas independientes o medios periodísticos son los más importantes de estos cambios.

Antes del Internet el trabajo periodístico era privativo de los periodistas o trabajadores de la prensa. Con los nuevos formatos digitales, las personas en general pueden llegar a desarrollar diversas actividades periodísticas. El artículo, el comentario, el análisis, el reportaje, la crónica de profundidad ya son géneros no privativos de los periodistas. Los avisos, anuncios, notas breves, comentarios, críticas, convocatorias tampoco son exclusivos de la prensa tradicional.

En consecuencia, si todo el mundo puede acceder a la prensa actual ¿no sería correcto establecer claramente una línea demarcadora entre el periodísmo y las actividades no periodisticas? Por supuesto que sí, y esta potestad permitiría, además, reorganizar y establecer derechos y deberes de quienes participan en estos medios periodísticos. Derechos y deberes que se encuentran establecidos en la Constitución Política del Estado, las leyes nacionales y la Ley de Imprenta.

Las redes sociales y las nuevas tecnologías normadas por la Ley de Imprenta

En el Art. 2 de la Ley de Imprenta se establece que “Son responsables de los delitos cometidos por la prensa o por cualquier otro modo de exteriorizar y difundir el pensamiento…” Aquí lo que debe resaltarse es la segunda parte del párrafo “…o por cualquier otro modo de exteriorizar y difundir el pensamiento…” Ahora bien las nuevas tecnologías y las redes sociales ¿no constituyen los otros modos de publicar el pensamiento? Ciertamente que sí.

El artículo indicado permite identificar a responsables de delitos cometidos en la prensa, y cualquier otro modo de publicar pensamientos. El primer término se refiere a las iniciales máquinas tipográficas y a los posteriores medios periodísticos tradicionales. El segundo, en cambio, estaría relacionado con cualquier otro medio de difusión, como las nuevas tecnologías y las redes sociales.

En los Arts. 3, 4 y 5  de la referida Ley se establece que la no identificación de autor, editor, director y/o propietario de un establecimiento o de una publicación la convierten a ésta en una publicación clandestina y por tanto susceptible de “… responsabilidad penal…” por los delitos que se cometieren a través de las mismas (Art. 5). Ahora bien ¿por qué son relevantes estos artículos? Porque permite delimitar con mayor claridad la noción de la libertad de prensa de la del libertinaje de la prensa.

La libertad de prensa se enmarca siempre en la normativa vigente de un país con el propósito de contribuir a su desarrollo. Por el contrario, el libertinaje de la prensa se caracteriza por su clandestinidad e irrespeto al estatus jurídico nacional y a las buenas costumbres. Y lo que vale para la prensa debe ser valedero también para “…cualquier otro modo de exteriorizar y difundir el pensamiento…”  Por esta razón, es posible considerar jurídicamente la libertad y el libertinaje de las redes sociales y las nuevas tecnologías.

En resumidas cuentas, la Ley de Imprenta sí podría normar las redes sociales y las nuevas tecnologías. Para ello deberá elaborarse un reglamento que considere el caracter inclusivo de la prensa. Mediante este instrumento podría normarse los medios periodísticos tradicionales y las redes sociales y las nuevas tecnologías.

(*) El término persona se utiliza aquí para simplificar expresiones rutinarias de “personas no periodistas, profesionales de rubros no periodísticos, etc.”

Por Johny Luis García Guerra. Es Lic. en Ciencias de la Comunicación Social y autor del libro La comunicación pública externa.

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