Los más grandes laberintos del futbol profesional en Bolivia

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De los argumentos sobre el futbol profesional en Bolivia la idea dominante es: ¿De quién es el futbol profesional? ¿Quiénes tienen derecho a decidir sobre el mismo? ¿Es una potestad exclusiva de los dirigentes? ¿Pueden decidir los futbolistas, el público y hasta el gobierno? Los más grandes laberintos del futbol profesional en Bolivia pueden ser resueltos considerando cuestiones relacionadas con su situación.

El futbol es la actividad más importante para los bolivianos y constituye uno de los referentes principales de identidad nacional. Los logros internacionales de sus representaciones deportivas contribuye a esta cualidad identitaria. ¡Qué orgullo patrio salir campeones de la copa mundial de selecciones! Es decir que las cosechas deportivas en el extranjero llevan a un gran baño de identidad nacional. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando en el contexto internacional solo se obtienen derrotas y malos resultados? Perder un par de veces, está bien, no obtener triunfos durante un par de años está dentro de los cálculos. Pasar de perdedores en el exterior toda una vida es frustrar generaciones enteras y debilitar nuestra identidad nacional.

Es verdad que la Federación Boliviana de Futbol (FBF), la Liga Profesional de Futbol (LPF) y la Asociación Nacional de Futbol (ANF) organizan campeonatos de futbol “oficial” en el país con clubes profesionales cuyos dirigentes aportan recursos económicos para su efectiva realización, los futbolistas profesionales realizan o “producen” el servicio futbolístico a cambio de un sueldo; y el público espectador paga su entrada para verlos jugar profesionalmente, posibilitando el retorno del monto invertido por los dirigentes. Esta es la triada cíclica que se da en el futbol boliviano y con mayor volumen en otros campeonatos nacionales. El futbol profesional es pues una actividad privada que genera un servicio público.

La empresa privada y el futbol

Decir clubes de futbol profesional en Bolivia es solo una expresión para referirse a la empresa privada. En realidad, quien lleva la batuta del futbol profesional es el empresariado privado del rubro futbolero (como ocurre en el mundo en general). Este es un punto crucial para entender la actual situación del futbol profesional boliviano.

El liderazgo del empresariado privado en el país no puede posicionar al futbol profesional boliviano en el contexto internacional.  Pero esta incapacidad no solo se da en el ambito futbolero nacional. Durante los años del Estado – nación (1825 – 2005), el empresariado nacional no se ha caracterizado por desarrollar a la sociedad. Al contrario, las políticas ejecutadas han dado como resultado pobreza y miseria en la población, subdesarrollo, atraso y dependencia para el país ¿cómo explicar que Bolivia, siendo un territorio tan rico en recursos naturales y en cultura, sea hoy uno de los países más pobres de América Latina? Y la hilera de cuestionamientos históricos podría largarse a los responsables de esta situación, pero no es el propósito ni el momento de enfrascarse en esta cuestión.

De todas maneras, estos cuestionamientos no debieran olvidarse, y no por una “simple cuestión ideológica o política” sino por la triste historia de una nación que empezó con un nivel más o menos similar al de sus vecinas (1825) para verse, después de casi dos siglos (2005), en su propio subdesarrollo y con grandes desventajas ante las demás naciones.

Esta es la herencia de quienes administraron el Estado-nación. Y lo que fue en el contexto nacional tiene su correlato en el futbol profesional. La historia de fracasos tiende a repetirse en el balompié boliviano cuyos magros resultados son una constante en competencias internacionales. ¿Son positivos los resultados en el futbol profesional boliviano? Totalmente negativos ¿La formación profesional de los jugadores de futbol responde a estándares de alta competitividad? No ¿Los clubs de futbol profesional son estructuras empresariales sólidas? Tampoco ¿Existirá un proyecto serio y consistente para el futbol profesional boliviano? Mucho menos. Entonces ¿qué le ofrece la actual dirigencia futbolera al futbol profesional de Bolivia? Solo fracasos.

Por supuesto que existen excepciones en el país como en el futbol profesional, merecedoras de profundo agradecimiento por sus logros. Más no se trata de uno o varios casos, valiosos pero aislados, sino de una constante en el ámbito futbolístico.

Proyecto nacional para el futbol profesional boliviano

¿Cómo elaborar un proyecto nacional para el futbol profesional boliviano? Es la gran pregunta que pone en jaque a los actuales dirigentes futboleros.

De principio no se trata de un proyecto improvisado o cualquier documentillo arribista, sino de uno elaborado técnica y científicamente. Luego, de su aplicación y ejecución responsable y coherente. Traducido en términos prácticos, un verdadero proyecto de desarrollo del futbol profesional significa inversión en infraestructura deportiva, en equipo técnico multidisciplinario, en jugadores de primer nivel y en divisiones inferiores con una proyección para el mediano y largo plazo. Dejar de ser inmediatistas para cosechar buenos resultados en el futuro mediato.

Ahora bien, si ante estas exigencias proyectivas de alta competencia deportiva los actuales dirigentes (Federación, Liga y Asociación) no pueden proponer un proyecto serio para el futbol profesional boliviano, y más aún, si las empresas privadas del futbol (clubes) no pudieron antes, no pueden ahora y tal parece que tampoco podrán en el futuro resolver los problemas del futbol profesional boliviano, entonces es tiempo de cambiar realmente las estructuras del futbol profesional en el país. Dar un giro verdaderamente trascendental en la concepción y organización del futbol profesional boliviano para encaminarlo adecuadamente por los senderos deportivos.

En el ideario colectivo de los bolivianos se encuentra muy arraigada la noción de que la empresa privada puede resolver muchos problemas que se presentan en la vida nacional. Sin embargo, como pudo evidenciarse, esta verdad es sólo para algunas cuestiones limitadas. A diferencia de gran parte del empresariado de otras latitudes, la empresa privada en Bolivia aún no tiene la suficiente capacidad como para asumir y responder lineamientos nacionales y mucho menos retos de jerarquía internacional. Esta misma cuestión se ve reflejada en sus líderes empresariales.

En consecuencia, se presenta como una necesidad urgente la búsqueda de alternativas que permitan salir del atolladero en el que se encuentra el futbol profesional boliviano ¿Cómo podrían cambiarse las estructuras del futbol profesional? ¿Cuál será el rumbo correcto? Por fortuna, en la Constitución Política del Estado se reconoce la vigencia de la economía plural: formas de organización económica privada, pública, social cooperativa y comunitaria como modelo de la economía boliviana.

Una de las ventajas de este modelo consiste en la posibilidad de articulación socioeconómica de las mismas para la resolución de problemas nacionales. Si por ejemplo una forma empresarial (privada) no puede asumir un determinado rubro, entonces lo podría hacer la otra (pública, social cooperativa o comunitaria). También puede darse el caso de la articulación de dos o más formas empresariales para afrontar problemáticas y solucionarlas. Por tal motivo, un lineamiento fundamental para la resolución de esta problemática debiera ser el carácter pluricultural .

Los futbolistas profesionales y la Fabol

En la triada del futbol profesional (dirigente, jugador y público), el futbolista cumple una tarea fundamental debido a que realiza el espectáculo futbolístico mediante su participación con habilidad y destreza en los encuentros de futbol profesional: “Es el obrero del futbol”. Sin duda, este profesional se caracteriza por ser muy talentoso, aunque su talento se encuentre constreñido por la mala dirección y administración del futbol profesional en Bolivia

La Fabol (Futbolistas Asociados de Bolivia) se organiza para la defensa de sus asociados. Pero cumple un rol muy sectorialista y de corta proyección. Paralizar al futbol profesional, por la defensa de los salarios, es lícito, pero circunscribirse solo a ellos, es insuficiente. La defensa de los intereses sectoriales es necesaria pero insuficiente si se considera la perspectiva nacional. En este sentido, la fabol debiera encaminar sus estrategias de lucha a la defensa sectorial y al futbol profesional. ¿Paralizar el futbol profesional? Sí, pero esta vez para exigir a la dirigencia nacional del futbol profesional la elaboración y ejecución de un verdadero proyecto nacional de futbol profesional en Bolivia y la gestión transparente de los recursos generados por este deporte.

El futbol en Bolivia es resultado de la acción de distintos sujetos quienes desde su perspectiva encaran esta práctica profesional. Empero, si tan solo dejaran de mirar su parcela para orientarla al territorio nacional, entonces otra sería su historia.

Por: Johny Luis García Guerra

Es Lic. en Ciencias de la Comunicación Social (UMSA, La Paz – Bolivia) y autor del libro: “La Comunicación pública externa”

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