La libertad y el libertinaje autonómicos en Bolivia, una diferencia fundamental

Actualidad País

La libertad y el libertinaje autonómicos en Bolivia deben ser diferenciados adecuadamente para comprender el proceso autonómico del país. Las posturas autonomistas que pretenden evadir su articulación con el plan nacional de desarrollo, son expresiones peligrosas del libertinaje autonómico.

El libertinaje deviene como degeneración de la libertad. En su máxima expresión desemboca en actos de violencia y delincuencia cuando de individuos y grupos se trata. Podría conducir a las intensiones de disgregación nacional tratándose de regiones autonómicas y de un país.

La libertad es un gran ideal por el que todos debemos luchar. Sin embargo, ninguna libertad puede ser planteada ni subsistir al margen de la sociedad o en contra de ella. La libertad individual resulta de la coincidencia entre el interés particular del individuo y el interés general de la colectividad. Toda persona tiene la potestad de realizar sus acciones, siempre que no afecte las buenas costumbres y las leyes nacionales.

Es más, las capacidades de los integrantes de una colectividad encuentran grandes oportunidades de desarrollo si se basan en los marcos de legitimidad social y legalidad institucional. Por tanto, toda libertad individual es ampliamente significativa cuando su acción recae en sí misma, y en favor de la sociedad.

Pero ¿qué ocurre cuando las buenas costumbres y las leyes del país, que son expresiones del interés general de la colectividad, se quiebran arbitrariamente por impulsos individualistas? La respuesta a dicha pregunta no requiere grandes esfuerzos, puesto que los índices de violencia (familiar, estudiantil, laboral, etc.) y delincuencia (robos, asaltos, secuestros y otros) son muy elocuentes al respecto. En otras palabras, cuando se vulneran las buenas costumbres y las leyes de un país para anteponer o sobreponer el individualismo, los resultados que se visualizan son actos libertinos y muchas veces fuera de control que atentan contra la seguridad e  integridad de las personas. Es pues la vigencia del libertinaje, en tanto, práctica degenerada de la libertad.

En consecuencia, el libertinaje se presenta como el caldo de cultivo de la violencia y la delincuencia en la sociedad, sin embargo, lo que ocurre en las relaciones entre individuos y grupos también podría replicarse con las autonomías subnacionales, aunque con distintas características que las primeras, claro está.

La autonomía es muy significativa cuando ésta se asienta y fortalece en libertad, pero la libertad no es entendida aquí como libertinaje, sino, como la articulación inexpugnable del interés autonómico particular con el interés nacional general cuyas expresiones más visibles son el Plan Nacional de Desarrollo (Agenda Patriótica 2025) y las leyes del país (CPE y leyes nacionales).

Por esta razón, las autonomías subnacionales que se basen en lo nacional para impulsar no sólo su propio desarrollo sino también el mismo desarrollo nacional, encuentran enormes posibilidades de consolidación autonómica, por la sencilla razón de que tendrían, por decir así, dos fuentes y dos propósitos entrelazados indisolublemente: los nacional centralista y lo subnacional autonómico.

Esta idea de las relaciones recíprocas entre el centralismo nacional y las autonomías subnacionales como expresiones del desarrollo autonómico en libertad, encuentra trabas en las posturas de la oposición, que pretende encaminar al proceso autonómico por los senderos del libertinaje. Según esta oposición, las autonomías subnacionales equivaldrían a la capacidad de decisión “por sí mismas” marginando de esta acción al centralismo nacional, es decir, que estarían alentando la capacidad decisoria al margen del Plan Nacional de Desarrollo (Agenda Patriótica 2025) y de las leyes del país.

El libertinaje autonómico se manifiesta por ejemplo en la malsana intención de discutir y aprobar el pacto fiscal (redistribución de recursos y competencias) sin que las Entidades Territoriales Autónomas (ETA’s) tengan aprobadas sus cartas orgánicas o estatutos autonómicos en una postura totalmente inconstitucional puesto que en la Constitución Política del Estado se establece como las primeras competencias exclusivas de las mismas. Otro ejemplo de esta triquiñuela libertina es la intención de reducir el presupuesto del gobierno central, mediante el pacto fiscal, para debilitar al Estado nacional y evitar el cumplimiento del Plan Nacional de Desarrollo, confirmando el interés opositor de marchar en contra del interés general de la población boliviana.

Por tanto, a diferencia de la libertad autonómica, entendida ésta como la unidad y articulación del centralismo nacional y las autonomías subnacionales para fortalecer al Estado y el desarrollo nacional en su integridad, el libertinaje autonómico como parte de las acciones opositoras de ignorar el interés general de la sociedad traducida en las leyes nacionales y el Plan Nacional de Desarrollo sobreponiendo el interés particular de las autonomías subnacionales, solo es una estrategia más para conducir al país por los senderos del separatismo.

Por: Johny Luis García Guerra

Es Lic. en Ciencias de la Comunicación Social (UMSA) y autor del libro “La Comunicación Pública Externa”

Revisión general

Resumen

Deja un comentario