Cooperativismo en el Proceso de Cambio

Economía e industria País Portadas

COOPERATIVA3Se ha observado en el desarrollo del cooperativismo, con excepciones de algunos sectores, un crecimiento alejado de la naturaleza del principio humanitario que lo originó, dando lugar a su desnaturalización, y consiguiente deformación y distanciamiento de la concepción y alcance del modelo cooperativo. Situación que deberá revertirse, con adecuadas acciones en la formación  de los recursos humanos del sistema mencionado.

Asimismo, se debe impulsar la difusión por medios formales sobre el funcionamiento  del modelo cooperativo, especialmente desde el sistema educativo del país (principalmente en los niveles de la educación superior y técnica).

Lo anteriormente descrito, ha impactado también en la inactividad decisoria por falta de gobernabilidad en las cooperativas, debido – generalmente – a la apatía de los miembros de las mismas. Situación que ha dado lugar a la formación de mecanismos de defensa, ante la impotencia de cambiar el manejo incorrecto, creando de esta manera mecanismos de reclamo fuera de la estructura del cooperativismo, y en otros casos, dando lugar a la formación de grupos de poder (logias, comités de defensa de socios, sindicatos y otros) con el consiguiente enfrentamiento entre socios, que no ha hecho otra cosa que causar un profundo desprestigio del cooperativismo, más aún cuando estas situaciones han ido acompañadas de corrupción.

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El cooperativismo en su larga trayectoria, ha sido una de las formas organizacionales de los trabajadores, que ha incursionado en procesos productivos de transformación e industrialización, constituyéndose en locomotoras regionales, que en su desarrollo incluyen a grandes masas de proletarios.

  El cooperativismo se ha constituido y se constituye en una excelente vía de orientación, capacitación, formación y asistencia técnica adecuada, opción que permite centrar esfuerzos para futuras operaciones de industrialización de los diferentes rubros, valorando los conocimientos y saberes locales, contribuyendo de manera efectiva a la preservación y conservación del medio ambiente. Las cooperativas no pueden alejarse de la política de protección de  la Madre Tierra, optimizando el uso de los recursos naturales, garantizando la disponibilidad de estos a largo plazo. Por esa razón, es tan importante que la actividad de las cooperativas se involucre en la indicada política, reconociendo que determinados sectores de esta actividad, como es el caso de la minería, son altamente contaminantes y depredadores, a la vez que excesivamente costosas las medidas que puedan evitar los daños ambientales.

  Todo lo señalado, implica que las políticas públicas para el sector cooperativo, dentro del modelo del SOCIALISMO COMUNITARIO, tienen que logra conjunción de programas para causar  impactos positivos.

  En este marco, es necesario identificar el grado de incidencia que desplegarán esas políticas en  los siguientes cincuenta años.

  Sin embargo, no se puede dejar de mencionar que existen algunos sectores productivos que requieren innovación tecnológica que les permita influir en el manejo adecuado de los procesos productivos, y en ese marco se conoce que se han desarrollado programas y proyectos en pro de mejorar los procesos extractivos, para no dañar el medio ambiente, y cuyo ejemplo sirva para su réplica.

  Los aspectos citados están vinculados a la participación activa del Estado, para facilitar un verdadero cambio cualitativo en los sistemas productivos de las organizaciones cooperativas, para que estas se constituyan en el mejor instrumento de desarrollo integral.

  Puntualizar que el cooperativismo, por su carácter colectivo, se constituye en un verdadero canal para la introducción masiva y dinámica de la innovación tecnológica, la introducción de procesos de mecanización, equipamiento y tecnificación, del  acceso a inversiones productivas colectivas para bienes de capital y trabajo, de la asistencia técnica, de la capacitación en la formación de mano de obra calificada, avanzando en el cumplimiento de la responsabilidad de seguridad social y ambiental que le compete.

  Señalar también, que el cooperativismo es considerado uno de los mejores sectores en la distribución de la riqueza, ya que los excedentes que este genera sirven para fortalecer sus propias organizaciones, y, de haber aún más excedentes, estos son compartidos con la comunidad circunvecina.

En este sentido, las cooperativas no pueden confiar su crecimiento solo a su desarrollo vegetativo, requieren de la movilización de recursos adicionales que provengan de fuentes externas y/o del propio sector cooperativo, por lo que se considera de vital importancia el acceso a la tecnología y al financiamiento sin retraso.

  Para alcanzar y establecer un ámbito económico, financiero y tributario favorable para el desarrollo de las actividades cooperativas, es necesario fortalecer a estas organizaciones con inversiones destinadas a mejorar la producción (procesos, tecnología, diversificación, aumento de valor agregado) y la prestación de servicios. Este apoyo tiene que repercutir en el mejoramiento del patrimonio de aquellas, y de sus capacidades competitivas.

  Por otra parte, es necesario buscar condiciones tributarias favorables para las cooperativas, que en atención a su función social y a su capacidad de reinversión de los excedentes y de los ahorros obtenidos durante el ejercicio de sus actividades, pueden beneficiar a otro tipo de contribuyentes, por y para los bolivianos.

  Las cooperativas se caracterizan porque gestionan con poco capital, menores costos operativos, trato más personalizado, reparto más equitativo de ingresos, y concentran la decisión y acción con sus asociadas y asociados,  ejecutando los (as) mismos (as) que deciden.

  La generación de empleo, tiene que ir acompañada de la seguridad social, en la perspectiva de lograr trabajos dignos, ya que las cooperativas son organizaciones que existen fundamentalmente en beneficio de sus asociados: su finalidad es humanitaria y comunitaria.

Finalmente, la DGPPFPPCOOP, constata de manera alarmante, la ignorancia del control social y de la terminología del modelo del SOCIALISMO COMUNITARIO, de muchos que presumen de conocer al dedillo el ámbito cooperativo. Desafortunadamente, ciertos grupillos infiltrados en el sector cooperativo, no hacen otra cosa más que replicar el sistema capitalista en nombre de la soberanía, o de cualquier otro pretexto, para evadir, por ejemplo, responsabilidades fiscales.

Advertimos, que lo peor que podemos hacer, es gremializar el sector cooperativo, enmascarando empresas de lucro, a las cuales no les interesa en lo más mínimo el éxito del Proceso de Cambio.

Por eso, se constituye en una urgencia trabajar los ejes temáticos de las futuras políticas públicas del sector cooperativo, sugiriendo:

Que la relación cooperativa – sociedad se establezca a partir de:

a)  Difusión en medios de comunicación de lo que está haciendo el gobierno y las respectivas instancias en materia cooperativa.

b)  Organización y participación en ferias vecinales, urbanas y rurales en los cuales se puede informar acerca de las cooperativas.

c)  Organizar seminarios informativos acerca de la gestión del gobierno en materia de políticas públicas cooperativas.

Que la formación académica en cooperativismo, formule un contenido pensular orientado a fortalecer la dimensión humanitaria y comunitaria del sector, para evitar que las cooperativas terminen  operando como empresas privadas de lucro desmedido (más de un caso se ha constatado).

Que las relaciones entre economías locales y desarrollo cooperativo, demuestren que están enfocadas hacia el mismo objetivo de reemplazar el modelo neoliberal por una economía socialista comunitaria en el ejercicio de su actividad, lo cual no solo requiere leyes, sino, también, educar en una nueva economía y concienciación del Proceso de Cambio como servicio público.

Que el incrementar el porcentaje de empleo en el sector cooperativo, dependa de cuán atractivo se presente el sector a partir de su función social benéfica, y de su aporte a la economía nacional, como también de  una nueva cultura del Vivir Bien, no del bienestar occidentoxicado.

Que la promoción autogestionada de las cooperativas logre consolidar soberanía de las iniciativas socio–económicas comunitarias, libres de las imposiciones neocoloniales de la geopolítica  de la “cooperación”  internacional.

Que el ejercicio de la actividad cooperativa, gestione y fomente la democracia del plurinacionalismo cultural, según las regiones, así como la participación de la mujer en condiciones de igualdad de oportunidades  en todos los proyectos, con voz y voto en todos los niveles de la estructura organizativa.

Que la palabra inserción en el universo fiscal, no signifique convulsionar el sector cooperativo muy dado a la intocable gremialización, como si se tratara de una guerra entre intereses oligarcas. La cultura impositiva, de responsabilidad fiscal, aún brilla por su ausencia en nuestra sociedad, lo cual perjudica de manera exponencial, el tener al día nuestras obligaciones con el Estado. Es necesario, que todas las cooperativas, independientemente de su rubro, o de su tamaño organizacional, estén obligadas por ley a tributar, lo cual dice mucho de su verdadero espíritu humanitario y de su servicio social.

Que el cooperativismo no quede al margen del Proceso Revolucionario que vivimos, es decir, no marche sin la tesis económico-política de nuestra revolución: el socialismo comunitario. Es prioritario, que el cooperativismo se involucre – en sus funciones económicas – de los criterios socialistas y comunitaristas, para crear una nueva economía, no solo circunscrita a la ingeniería financiera, sino, principalmente al servicio de los pobres.

Que el cooperativismo, a partir de los anteriores acápites, goce de una socialización masiva y permanente que le permita tener credibilidad en la opinión pública, además de contar con el debido respaldo de la misma.

Que la futura creación de “Boliviana de Cooperativas” se enmarque en la política de soberanía económica y social del Estado Plurinacional Comunitario de Bolivia, como una empresa pública que a su vez aglutine todas las instancias que intervienen en el ámbito cooperativo, evitando el pululeo de instituciones que corren el riesgo de desorientar al sector, en lugar de guiarlo y potenciarlo.

De acuerdo a lo anterior, crear una plataforma de exploración informativa para el sector cooperativo, se convierte en prioritario para fortalecer la planificación, protegiendo la administración, para que ambas coordinen la respectiva dirección.

Por otra parte, la información recolectada tiene que ser útil para multiplicar operaciones con valor agregado, en coordinación con el entorno, el mismo – que a su vez – es objeto de monitoreo desde la citada plataforma.

Esta idea se plantea con la intención de evitar una información dispersa, poco confiable, carente de estadísticas serias de base histórica.

Lo anterior no está divorciado del proceso normalizador que el Viceministerio de Empleo, Servicio Civil y Cooperativas, presentará a través de las diferentes políticas públicas, estas políticas establecerán que la norma para el sector, operará en dos niveles:

Un nivel técnico que guía, da pautas e impone reglas, previamente consensuadas.

Un segundo nivel, estará referido al ámbito administrativo para fijar parámetros e indicar “qué se tiene que hacer” según los casos.

  Los pilares o ejes temáticos sugeridos, nacen como necesidad de solucionar los problemas más notorios y repetidos del sector cooperativo:

  • Inexistencia de especialización.
  • Inexistencia de coordinación entre personal y funciones.
  • Inexistencia de línea continua de autoridad.
  • Los Consejos de Administración ejercen control muy amplio.
  • Decisiones poco importantes son tomadas en asamblea general.
  • Manuales administrativos no guían a los socios.
  • Muchos socios ignoran las metas deseadas para su cooperativa.
  • Objetivos o logros a corto plazo son desconocidos por los socios.
  • Incumplimiento de normas ambientales, tributarias y laborales.
  • Engaños de intermediarios o servicios contratados a terceros.
  • Socios ignoran lo que ocurre en su cooperativa.
  • Inexistencia de evaluación del desempeño.
  • Las cooperativas no proporcionan cursos permanentes de actualización a sus asociados(as).
  • Subcontratación de los trabajadores (socios) cooperativistas por empresas capitalistas para evadir legislación laboral.

 

Por: Marco Antezana

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